LA SUPREMACIA BOURNE
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Ernesto Diezmartínez Guzmán
¿Por qué los thrillers de espías de Hitchcock siguen siendo, varias décadas después, insuperables? Porque, más allá del “McGuffin” respectivo (el robo de valiosa información, un cantidad de uranio escondida en botellas, el asesinato de algún político encumbrado)  y más allá de la impecable puesta en imágenes, esos filmes hitchcockianos siempre trataban de otra cosa, sea porque había una oscura historia de amor que contar (Tuyo Es Mi Corazón, 1946), sea porque había una elaboradísima broma que ejecutar (la increíble mala suerte de Cary Grant en Intriga Internacional/1959).

Precisamente por eso Identidad Desconocida (Liman, 2002) logró trascender: además del perfecto montaje de las convenciones genéricas de rigor (persecuciones, muertes, balaceras y gadgets al pasto), la trama resultaba bastante ingeniosa: un muchacho amnésico descubre que es un letal espía y matarife al servicio de la Agencia Central de Inteligencia. Así, aunque no recuerda quién es, de dónde viene y qué es lo que hacía, sus habilidades siguen intactas: escala paredes, maneja armas, habla incontables idiomas, puede matar a cualquiera de un solo golpe… Una vuelta de tuerca argumental muy atractiva, y más cuando el protagonista es Matt Damon, un joven actor que siempre parece estar fuera de lugar con cualquier personaje que interpreta.

La inevitable continuación, La Supremacía Bourne (The Bourne Supremacy, EU-Alemania, 2004), no cuenta con la ventaja argumental ya descrita. Jason Bourne (Damon) sabe mucho más de sí mismo que en el filme anterior y, por eso, ha pasado dos años escondido en algún lugar de la India al lado de su novia alemana Marie (Franka Potente). Hasta allá irá a buscarlo un matón que se equivocará de blanco, provocando la ira de nuestro héroe sin-memoria: durante las siguientes dos horas veremos a Bourne viajando por Nápoles, Berlín, Moscú y Nueva York, haciendo lo que mejor sabe hacer: matar cristianos.

Dirigida por el británico Paul Greengrass –cuyo Domingo Sangriento (2002) nunca se estrenó en México aunque está disponible en DVD nacional—, La Supremacía Bourne es un espléndido thriller de espionaje que, en la forma, no le duele nada: reparto secundario de primer nivel, irreprochable uso de locaciones europeas, balaceras y peleas montadas con notable precisión y, sobre todo, un par de secuencias que por sí mismas valen el boleto. La primera es una corretiza a pata por las aceras, el metro y un puente de Berlín; la segunda, una persecución en auto por las calles y los túneles de Moscú. Sin exagerar, Greengrass recupera en estos momentos de cine puro, el espíritu de las grandes escenas del cine policial y de acción de los 60/70, como Bullit (Yates, 1968) o Contacto en Francia (Friedkin, 1971).

Sin embargo, el balance no es tan bueno como uno quisiera. Este “thriller” de espionaje no trata de algo más: sólo es buen un thriller de espionaje. La Supremacía Bourne es, al final de cuentas, una convencional historia de venganza y, aunque en el desenlace hay un intento de otorgarle cierto peso dramático a la búsqueda de la verdad por parte de Bourne, el hecho es que este giro “serio” del guión llega demasiado tarde. Para estas alturas, la logística le ha ganado a la lógica. La verdad: ¿a quién le interesan  los sentimientos de los personajes después de tan emocionantes persecuciones


Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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