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HULK
Ernesto Diezmartínez Guzmán¿Hulk 1 o Hulk 2? He ahí el dilema. Aunque, para ser exactos, la nueva versión del monstruo verde salido de la casa Marvel, Hulk, el Hombre Increíble (Leterrier, 2008) no es una secuela de la primera película, Hulk (Ídem, EU, 2003), sino una re-elaboración más cercana al cómic y a la serie televisiva ochentera. Como el filme de hace cinco años dirigido por Ang Lee no fue un trancazo en taquilla –aunque, de hecho, logró más dinero el primer fin de semana que el nuevo Hulk- y fue ninguneado por un sector de la crítica y vilipendiado por los fans del susodicho monstruo, esta vez Universal y Marvel se fueron por la ruta más convencional, entregándonos una decente película veraniega sin demasiadas complicaciones ni subtextos de ninguna especie.
A lo mejor esta ruta deja más contentos a los lectores del cómic y a los nostálgicos de la serie televisiva pero, en lo personal, después de haber visto el Hulk del 2003 –por tercera vez, de hecho- y el Hulk nuevo, me sigo quedando con el del taiwanés hollywoodizado Lee. El DVD doble de Hulk 2003 (formato widescreen, sonido 5.1) tiene material de sobra para hincarle el diente: en el primer disco, además del articulado comentario en audio del propio director, muy puntilloso en aspectos técnicos, se cuenta con un detrás de las cámaras interactivo más engorroso que interesante –es decir, cuando se está viendo la película, aparece un símbolo con el que puede interrumpirse el filme y ver algunos aspectos de cómo se hizo la cinta.
El disco dos es agotador:story-boards, deconstrucción de algunas secuencias, sección de escenas borradas, un documental sobre la evolución del personaje en el cómic y la serie televisiva, otro más sobre el propio cineasta Ang Lee y su visión del filme, otro sobre la propositiva forma de editar la cinta como si estuviéramos ante las páginas de un cómic y ooootro making of del filme de más de 20 minutos de duración. Para obsesos hulkianos o, por lo menos, para admiradores de Lee, como quien esto escribe.
Pero, ¿por qué prefiero el Hulk del taiwanés al Hulk del cineasta galo Leterrier? Básicamente, por sus personajes y la manera de abordarlos. Estamos ante un científico militar obsesionado con su trabajo que llega al extremo de experimentar consigo mismo y con su propio hijo. Tenemos a un hosco general es incapaz de tener una relación emocional saludable con su bella hija. Esta última parece condenada a ser atraída por hombres “emocionalmente distantes”, incapaces de mostrar amor y sentimientos. Y, para acabarla, por ahí anda un joven científico, rígido y seco, que descubre que tiene una debilidad que no puede controlar y, peor aún, que no desea controlarla, pues cuando se abandona en ella se siente libre y poderoso. Como quien dice, estamos ante un grupito de criaturas neuróticas, adictas, reprimidas e irascibles. O sea, ante un grupo de criaturas fílmicas interesantes.
Lee trata –acaso no lo logra del todo, es cierto- hacer compaginar los problemas existenciales de sus personajes con las demandas de una pop-corn movie que no puede renunciar a serlo. Por un lado, el taiwanés le imprime a su narrativa un dinamismo contagioso: a la pantalla dividida en varios cuadros (herramienta ya usada en Macabras Historias de Horror/Romero, 1982), Lee le agrega una impresionante variedad de transiciones (disolvencias digitales, barridos, uso discreto del zoom, cortinas) que transmiten la sensación de estar frente a las enormes páginas de un cómic que pasan rápidamente frente a nuestros ojos. Para acabar ya: ¡arriba el Hulk de Lee, abajo el de Leterrier!
DVD verseComentarios: ernesto@cinevertigo.com