EN CARTELERA

CONVERSANDO CON LA OTRA
(**1/2)


Ernesto Diezmartínez Guzmán
En sentido estricto, Conversando con la Otra (Conversations with Other Women, EU-GB, 2005) no plantea nada realmente novedoso en el terreno de las eterna lucha de sexos y voluntades que se da cuando un hombre y una mujer intercambian algo más que un saludo. Con todo y los agudos diálogos ideados por Gabrielle Kevin y la perfecta interpretación de ellos por sus dos actores protagónicos (y casi únicos) Helena Bonham-Carter y Aaron Eckhart, el segundo largometraje dirigido por Hans Canosa no pasa de ser un mero ejercicio dramático/reflexivo acerca del amor, el sexo, el paso del tiempo y las oportunidades perdidas. Nada nuevo desde Adán y Eva.

 Aunque, a decir verdad, Canosa sí ofrece algo diferente, aunque es debatible la pertinencia de ello: me refiero al hecho de que toda la película, de principio a fin, está mostrada en una pantalla dividida en la cual vemos al Hombre (Eckhart) y a la Mujer (Bonham-Carter) en sus respectivos e independientes encuadres. Incluso, en algunas ocasiones ella pasa al “panel” en donde está él (o viceversa), pero las dos cámaras siguen rodando la misma acción, sólo que ahora desde ángulos distintos. Esta decisión de narrativa visual tomada por Canosa me parece, sin embargo, que distrae más de lo que le agrega al filme, por más que sea notable la energética fotografía de Steve Yedlin quien, además, del reto de trabajar con dos cámaras al mismo tiempo, tuvo que planear los encuadres y movimientos tomando en cuenta las largas parrafadas que se avientan mutuamente Echkart y Bonham-Carter en un estilo interpretativo libre, natural, por lo que las dos tomas paralelas son, por si algo faltara, inusualmente largas.

 Eso sí, el filme nunca deja de ser interesante, en gran medida porque los dos actores encarnan con plena justicia a sus anónimos personajes maduros. Él, con una novia que apenas acaba de salir de la universidad; ella, con marido mayor cardiólogo e hijas pequeñas; él, con una seguridad machista que parece imbatible pero que se derrumba al primer comentario dicho de pasada (“¡cómo has engordado!”); ella, demasiado conciente de sus obligaciones, de su edad, del camino que ha tomado en su vida, pero dispuesta, no sin remordimientos, a tomar un atajo aunque sea por una sola noche.

 Él y ella –nunca sabemos sus nombres- se encuentran en una boda, flirtean despreocupadamente, y después de un breve pero intenso intercambio verbal, suben a la habitación de ella –la boda es en un hotel- en donde los dos siguen negociando lo que sienten uno del otro, lo que piensan de sí mismos y de sus parejas (el marido de ella, la jovencita novia de él), el probable futuro que les espera y el pasado que efímeramente compartieron juntos hace algún tiempo, pues muy pronto queda claro que ella y él se conocían desde antes y bien. Así, la eterna pantalla dividida guarda un espacio para los flash-backs subjetivos/objetivos de los personajes y la trama en los cuales vemos a los alter-ego juveniles de esta aún atractiva pareja casi cuarentona que aún, hasta el final,  se siguen mintiendo/prometiendo/abrazando/recordando/sonriendo. El cuento de nunca acabar… incluso cuando se acaba.


Escala de Calificación
**** Excelente        *** Muy recomendable     ** Vale el boleto o la renta
* Palomera       + Churrito        ++ Churrote

Comentarios: ernesto@cinevertigo.com

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