ESE CIERTO CINE
LA MUERTE DEL SEÑOR LAZARESCU
(****)
Ernesto Diezmartínez GuzmánUna de las mejores películas exhibidas comercialmente en México el año pasado –en la lista personal, se colocó en el top-five del 2007, sólo detrás de La Vida de los Otros (von Donnersmarck, 2007), Ratatouille (Bird, 2007) y La Lista Negra (Verhoeven, 2006)-, La Muerte del Señor Lazarescu (Moartea Domnului Lazarescu, Rumania, 2005) no había merecido ninguna reseña de mi parte, así que con estas líneas trato de lavar mi imperdonable desidia.
El cine rumano, qué remedio, está de moda en los festivales fílmicos internacionales –especialmente en Cannes- y también en las pantallas de México. Hace poco vimos el estreno comercial de 4 Meses, 3 Semanas y 2 Días (Mungiu, 2007) y al momento de escribir estas líneas se está exhibiendo en el 28 Foro de la Cineteca la magnífica 12:08 al Este de Bucarest (Porumboiu, 2006). Todo esto puede servir de pretexto –si es que se necesita uno- para revisar la multipremiada La Muerte del Señor Lazarescu, segundo largometraje del cineasta rumano Cristi Puiu, filme que ganó el primer premio en la sección Una Cierta Mirada en Cannes 2005. (La cinta está disponible en México en DVD de Región 4).
Rumania, tiempo presente. El señor Lazarescu del título (Ion Fiscuteanu, quien falleció en diciembre de 2007 de cáncer en el colon) es un abandonado sexagenario alcohólico que sobrevive rodeado de gatos en un pequeño departamento de Bucarest. El viejo tiene varios días sintiéndose mal, así que sus vecinos llaman a una ambulancia de emergencias. Lo que sigue durante las siguientes dos horas –la cinta dura 154 minutos- es la neorrealista crónica descriptiva de la lucha que tiene que enfrentar la muy responsable enfermera Mioara (Luminita Gheorghiu) para que algún hospital acepte al anciano que huele a alcohol y que, por lo mismo, todos los médicos, antes de empezar a auscultarlo, se sienten con la obligación de lanzarle una filípica por ser un borrachales. Mioara, el chofer de la ambulancia y un crecientemente desvariado Lazarescu pasarán de hospital en hospital, haciendo antesalas, llenando formatos, soportando regaños y miradas por encima del hombro.
Aunque la cinta lleva implícita una severa crítica al sistema de salud rumano –y, por la experiencia, al sistema de salud de México y, por lo que he leído, de muchos otros países-, La Muerte del Señor Lazarescu no tiene una carga política explícita ni su intención es exactamente satírica. El filme de Puiu, ascético en su puesta en imágenes y en el desarrollo de la trama, está dominado por un humanismo indignado, pero nunca estridente. No subraya el peso de la denuncia ni tampoco la sentimentaliza: no es necesario hacerlo.
La tozudez de Mioara para que alguien se haga responsable de Lazarescu es heroica: precisamente porque a nadie le parece interesar ese anciano, es que ella no está dispuesta a dar su brazo a torcer. Y, por eso mismo, Puiu y sus dos fotógrafos –uno de ellos encargado de la cámara en mano- no dejarán de seguirla a ella y a Lazarescu hasta el ambiguo desenlace que, en realidad, puede ser el principio del fin.
ESE CIERTO CINEEscala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com