EN CARTELERA
SEXO AMOR Y OTRAS PERVERSIONES
(* 1/2)
Ernesto Diezmartínez GuzmánSi hay algo que ha mostrado una irrebatible vitalidad en el eternamente agonizante cine mexicano de la última década es el cortometraje (también el documental, por supuesto, pero de este último no vamos a escribir hoy). Así que cuando me enteré que Sexo, Amor y Otras Perversiones (México, 2006) estaba conformado por ocho cortos, cada uno de ellos dirigidos por un cineasta distinto, me dije que el resultado no podía ser tan malo. Y no me equivoqué: el resultado no fue TAN malo. Sólo es mediocre. Y es que de los ocho mini-filmes, apenas la mitad resulta satisfactoria y sólo uno puede considerarse realmente redondo.
En La Llamada, de Gerardo Tort, una mujer (Arcelia Ramírez) despierta desnuda en un departamento que no conoce y sin acordarse de nada más, a no ser que se fue de copas con unas amigas. Mientras se viste, la mujer contesta la llamada de una de las compañeras de parranda. El corto no es más que una gracejada cuya “chistosa” vuelta de tuerca final se adivina a leguas.
En Por Amor, de Gustavo Loza, Ana Serradilla recibe la visita de su novio Carlos Torrestorrija que viene por un paquete de dinero que le dejó a ella hace un año. No hay nada interesante en esta cinta y nada qué escribir de ella.
Dos Meses de Renta, de la guionista Carolina Rivera (esposa de Fernando Sariñana, coproductor de esta película colectiva), tiene a su favor que es el único de los filmes que tiene algo de erótico, que su manejo del encuadre es por lo menos funcional y que las protagonistas Patricia Llaca y Nuria Kaiser están muy bien y se ven aún mejor.
María el Elevador, de Carlos Carrera, es el primero de los cortos en que se nota la mano de un auténtico cineasta. Una muchachita (Martha Higareda, muy bien) abusada por su patrón/padrastro (Fernando Becerril), ve en el saludo que le da un joven y amable cácaro (Juan Ángel Esparza) la oportunidad de salir al mundo y dejar de subir y bajar en el destartalado elevador que ella maneja. Como de costumbre en la obra de Carrera, el universo visual de sus personajes es oscuro, decadente, depresivo. Lástima que la historia no vaya casi a ninguna parte.
El Auto, de Javier Patrón Fox, sobre un estudiante adolescente (Armando Hernández) enamorado de su maestra (Carmen Beato), es casi tan fallido como Por Amor y con eso está dicho todo. Y en cuanto a la siguiente, Recompensa, de Ángel Flores, es posible rescatar el hábil manejo de sus jóvenes actores (Maya Zapata, Giovanni Florido y Alberto Reyes) y nada más.
El penúltimo cortometraje, Max Viagra, de Daniel Gruener, es el mejor de todos. Gruener no tiene el talento visual de Carlos Carrera, es cierto, pero de todas formas logra entregarnos una encantadora historia de amor entre dos actores que están haciendo una baratona película porno (¿hay de otras?). Bien por Gruener y por su delicadeza romántica.
Y, finalmente, Una Mujer Decente, del debutante Carlos Sariñana, sobre un solterón (Álvaro Guerrero) cuya anciana madre (Tara Parra) va a morir, tiene su gracia. Visualmente el corto está hecho de manera competente y la “sorpresa” final es chistosona y conmovedora. A una madre no se le puede engañar. Nunca. Por más que esté ciega.
¿Conclusión?: un corto muy logrado (el de Gruener), uno muy interesante pero quebrado (el de Carrera) y un par bastante visibles (el de Rivera y el de Sariñana). Otro más sólo mediocre (el de Tort) y todos los demás vergonzosos. Un perfecto resumen del cine nacional a inicios de siglo.
Escala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
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