EN CARTELERASEÑOR Y SEÑORA SMITH
(*)
Ernesto Diezmartínez GuzmánPara Cecy Ordoñez, que no
aguanta nada: se quería salir
del cine a los 20 minutos de
haber iniciado esta película.
En alguna ocasión, un amigo cinéfilo me comentaba de su preferencia por la elegancia y la etérea belleza de Gwyneth Paltrow por encima de la arrogante sexualidad que transmite Angelina Jolie. El argumento era muy simple: con Gwyneth, me decía este delirante buen amigo, uno presume que se va a encontrar con la inocencia y la ternura; con Miss Jolie, uno se adivina atado en la cama, preguntando nerviosamente: ¿me va a doler?
En realidad, la personalidad agresiva y autosuficiente de Miss Jolie es tan vieja como el cine mismo: desde la antiquísima Greta Garbo hasta la Sigourney Weaver de la saga de los Aliens (pasando por Marlene Dietrich o nuestra “Doña”), el cine nos entrega de vez en cuando una figura femenina que puede ser altiva, devoradora, distante, inalcanzable, fuerte, independiente y hasta hombruda sin dejar de ser sexy, deseable, sensual. Así, pues, Angelina Jolie es la más reciente rebaba del arquetipo fílmico original: Greta Garbo.
Esta larga introducción viene a cuento porque creo que Sr. y Sra. Smith (Mr. And Mrs. Smith, EU, 2005), el quinto largometraje de Doug Liman (Viviendo sin Límites, 1999; Identidad Desconocida, 2002), ha explotado de la mejor manera posible la personalidad cinematográfica de Miss Jolie. En esta cinta Angelina castiga, golpea, patea, desdeña, escupe, insulta y hasta intenta matar a su marido sólo para que éste, faltaba más, le conteste con la misma moneda. Y es que sólo hacía falta un par de balazos, unas cuantas cuchilladas y una que otra explosión para que la sexualidad (y con ella el amor y la felicidad) regresara al matrimonio formado por el señor (Brad Pitt) y la señora (Jolie) Smith.
Esta mezcla de screwball-comedy y filme paródico de acción se beneficia por la sensualidad que exuda Miss Jolie hasta en el póster de la película: recargada en la pared, con los brazos cruzados, con una larga falda abierta que deja ver el arma que lleva escondida en el ligero. En ese afiche, el rostro de Angelina muestra una autosuficiencia que sería insoportable si la actriz no se viera, también, tan endiabladamente atractiva. Pitt, por cierto, logra no ser borrado del mapa por su pareja (cinematográfica y, tengo entendido, también real), gracias a que se refugia en su conocida táctica de dejarse llevar por la inercia de su agradable personaje, exactamente lo que hizo en el díptico La Gran Estafa (Soderbergh, 2001) y La Nueva Gran Estafa (Soderbergh, 2004).
En cuanto a la trama (dos matones a sueldo se enamoran, se casan y le ocultan su verdadera chamba a su pareja) hay poco qué apuntar a no ser que el chiste se evapora rápidamente, por lo que la responsabilidad de que la película funcione queda en las manos de Miss Jolie y Mr. Pitt (bien ayudados, por cierto, por el infalible Vince Vaughn en un hilarante papel secundario) y del realizador Doug Liman, quien logra que la cinta aguante el palomazo durante un buen tiempo.
Sin embargo, después de la emocionante secuencia de la persecución automovilística -una de las especialidades de Liman--, el filme se alarga tanto que termina ganando la impaciencia y el hartazgo. Cuando llegan las escenas finales del mega-enfrentamiento de los Smith en contra de sus jefes en una tienda departamental, los bostezos han triunfado en definitiva. ¿Ya olvidó Hollywood que las películas palomeras no deben durar más de 90 minutos? ¿O creerán que todo se puede soportar si se tiene a Angelina Jolie en su mero mole sensual?
Escala de Calificación
**** Excelente *** Muy recomendable ** Vale el boleto o la renta
* Palomera + Churrito ++ ChurroteComentarios: ernesto@cinevertigo.com